
Si usted está en el cielo, acaricie las nubes con cuidado. En caso de emergencia, o de debilidad, lea con atención la siguiente ficha.
Instrucciones:
Me llamas o te llamo, en el lugar en que la bruma se oscurece, y se empieza a aclarar la claridad. Ahí, dobla el papel en que escribiste el verso —el que también juraste que nunca entregarías a la mujer que amas—. Lo cierto es… que ya no amas, ni amaste, ni amarás nunca entonces. No hay ventanas ni techos, ni caminos. Sólo sigue adelante, sigue derecho, no te detengas, no mires hacia atrás —puede que no te gusten los recuerdos—. Si de casualidad te topas con un sujeto en medio, debes atravesarlo con la punta del dedo, él quedará de bruces mirando el firmamento. Para siempre.
Ignora las señales de emergencia, ignora los minutos que estuviste así de cerca, de esperar siempre y nunca despertar. Y ya no eres, y nunca la has querido, y nunca encontrarás a quien amar sin estar fijo. Fijo ya sabes a qué orilla. Bienvenido. La claridad más nítida te espera, sólo puedes ver cuerpos, sonidos verdaderos que te dicen "te quiero". Donde la realidad es la mentira más amena. Bienvenido.
La vida es otra cosa.
Agosto 25, 2010