Sí, sería fácil. Sería muy sencillo si no fuera dificil como ves. Y es que ya es tan dificil que nos duele. Nos duele lo que vemos porque los dos sabemos que no es lo que es. Y yo que aún recuerdo esa canción. Ibamos hacia aquella vieja estación del tren en la que ya no hay trenes. Igual nos conducíamos por un puerto vacío en el que ya no hay barcos. Ah, si esto fuera el mar. Si esto fuera el mar, y no la larga calle que nos cruza la vida, iríamos a la orilla todo el tiempo, plantaríamos los pies sobre la playa y ahí nos quedaríamos: riendo y nada más viéndonos ....reír y reir más y de las mismas cosas sin sentido. Las olas van primero hacia una nueva isla que no vemos, pero luego parece que cambian de opinión y se aproximan. Y nosotros estamos cada vez más más próximos, y tú besas el sol que se ha depositado en mis muñecas. Te quise capturar un rayito de sol para después hacer una armonía con tus ojos. Pero tus ojos ahora están callados. Tus ojos que se abren como un amplio telón que muestra el mundo. Ese mundo magnífico que ambos creamos para vivir felices para siempre, cae sobre mis talones y me lleva hasta adentro. Entonces siempre íbamos a la estación del tren. Algún día vendrá para nosotros. "Vendrá para nosotros", me decías. "Va a venir por nosotros", me dijiste y tú sabes: no me hubiera importado que tardara cien años; y no hubiera importado que ya nunca llegara, que muriera en la espera junto a ti. Sí, sería lindo. Y sería muy sencillo si no se complicara como tú poco a poco. ¿Sabrás cuanto deseo que me cantes de nuevo esa canción? No importa si no entiendes o si no la recuerdas. Podrías inventarla nuevamente. Podríamos inventarnos otra historia, no importa. No importa si no es tuya, si no es mía, no importa. Aunque no fuera cierto, sí podemos robársela a los astros y morirnos en ella como si fuera nuestra.
Libélula
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