El señor Justo cree que amenaza a Hitler con su bastón de carrizo al otro lado del patio. Grita con obstinación: "¡Sácate Hitler! ¡Salte Silvestre! ¡Ya que más quieres, hombre!".
Suena un celular y alguien lo contesta:
-Nada, es mi papá que está aquí, luchando, jeje. Te lo paso, a ver si no se corta. Papá, es Jaime, te quiere saludar, te lo paso, ten, agarra con cuidado.
-Qué pasó, Jaime. ¿Que? Nada, aquí estoy... luchando. ¿Que? con un cabrón... ¿Como? Si, un trabajador que tenía yo, no mas que le digo que se salga y no se va el cabrón pero orita va a ver... si para eso aprendí a luchar. ¡Carajos!
-Ya... te vamos a tapar los ojos, Jus, porque nada mas estás viendo cosas que no...
-Ya que se salgan...
-Además... ¡Déjalos que estén ahí, pues! ...tan trabajando. Tu no quieres trabajar... ya te has vuelto muy flojo...
-¿Salte Silvestre! ....ya que mas quieres hombre ¡Entiende! ¡Por favor! Ya están bien armados ¿ya que mas quieren? yo los voy a sacar, orita los voy a sacar ¡Salte, Silvestre! salte.... y me dejas todo eso ahí, eh?
-Tranquilo, tu Jus, hombre.
-¿Como que tranquilo? Pásame ese pico...
Ruidos de herramientas de carpintero... silencio...
-Vamos a traer pintura a la calzada tu, Jus!?
-¡No, que carajos! Salte, Silvestre, entiende.... ¡Carajos!
-Viva el pozole. ¿Te vas a echar un pozole al rato, Justo?
-Seey, un pozolazo!!
-¿De que?
-De carne de puerco. Salte, Silvestre
--Pa'que le dices que se salga, déjalo que ahí esté, hombre. Al rato se va solo.
Ay, Jus. Ya ves: te quejabas de la jefa y estás igual. Caíste en las mismas de la jefa... en las mismas... chingaaa...
Libélula Libélula
16 De Septiembre, 2011
