viernes, 7 de octubre de 2011

Simplicidad


Te digo de esto
y que mi pelo tiene
el penetrante olor a días guardados.
Te digo lo que quiero.
Te digo "tengo sed" y digo que te quiero.
Te hablo de puentes, te hablo de
multitudes,
de peatones que cruzan avenidas sin nombre,
de pasiones maléficas, de máquinas, de imágenes, 
de técnicas
de bordes;
de expresiones de acciones complicadas,
de nadies,
de nadas...

Hay bosques,
hay agua.
Y también hay incendios forestales,
centros de reciclaje y hospitales
y antros de vicio y noches de
recámara
y unidades psiquiátricas y gente
y una caja de fósforos junto a una vela roja
con olor a deseo...

Te digo "llueve",  "tiemblo", "hay bruma" 
Tengo frío...

Te digo hace calor y lloro,  pienso mucho, 
pienso mucho...  
pienso mucho...
en ti...

Son las seis y te quiero
son las tres y me gustas
¡Qué horas son en Perú?

Sabes que existen cosas que no pueden decirse
Me gustas mucho más en donde más
me gustas.

Sabes a nieve, sabes 
a autobuses,
a figuras retóricas
a mapas.

Y ya no hay ron.
No hay vino.
Ya no queda
ginebra.

Si te quedas conmigo no nos faltará nada.

Sabes a tragos ¡Tragos! de distancia
a caricias sin tacto,
a reflejos sin lámparas,

a miradas acuáticas.

Te amáre tantas veces
que no vas a tenerme en donde más existas
que me vas a faltar en donde más te tenga

y te  voy a querer aunque me duela.


Libélula Libélula
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