Se les volvió a pedir atentamente: "no puedo llevarme su basura, tienen que separarla" Y las personas seguían arrojando sus bolsas al camión indiferentes, hasta que terminaron por sacarlo de quicio, entonces decidió vaciar su camión ahí mismo. Cien (o más) kilos de desperdicios obstruyendo la calle. Los vecinos llamaron a la patrulla, el chofer estuvo a punto de ser linchado. Al final admitieron quién tenía la razón y desde entonces -y sólo así- aprendimos a vivir en armonía con la basura.
Foto: Fredy Pastrana
