Ayer volví a tener una alucinación.
Iba camino al hospital cuando con claridad vi una cascabel reptando en la banqueta. Así reptando la vi, con sus colores pálidos que no eran pálidos porque no era una cascabel sino una coralillo sí, una coralillo gigante de aros rojos y negros avanzando hacia mí. Trepó por mi vestido hasta que se metió debajo de mi ropa. Yo me desmayé.
Cuando los paramédicos de la unidad cercana me preguntaron qué había pasado, yo me rehusé a contarles la verdad. Una ciudad como ésta no es apta para víboras como las cascabel.
—¿No se trataba de una coralillo?— preguntó el primero.
—Sí, así fue, una boa gigante del tamaño de mi cuerpo, dos veces más grande que mi cuerpo...
Se miraron entre sí. Yo los odié.
Luego de comprobar que no tenía ningún hueso roto me enviaron directamente con el psiquiatra.
Mi primer psiquiatra era un tipo regio, de unos sesenta años. Éste en cambio era joven y muy guapo, tenía los ojos grises. Me hizo pasar al diván para magnetizarme. Casi podría jurar que lo vi desnudarse y entragarse a mi amor. Pero eso también fue una alucinación.
—No tienes ningún trastorno psicologico o psiquiátrico. Debes ir con el neurólogo.
—Pero, tú dijiste...
—Escucha —interrumpió el maleducado—, si las alucinaciones continúan, yo no puedo hacer nada. Te pones en peligro cada vez que tienes una, no puedo medicarte más, debes ver al neurólogo inmediatamente.
¡Qué horror! Eso sí me da horror. Que le abran a uno la cabeza no es bonito: ¡Es grotesco!
—Lo lamento, señora, tendré más precaución la próxima vez.
Derramé el contenido de su cubo mientras ella trapeaba los pasillos.
Derramé el contenido de su cubo mientras ella trapeaba los pasillos.
—No habrá próxima vez
—¿Cómo dice? Ah, qué hostilidad... Estoy bien, estoy bien.
Ese sujeto extraño me golpeó con la puerta de su locker. ¿Qué estoy haciendo aquí?
Esto ya no me gusta, debo ver al doctor. Ese psiquiatra incompetente... tenía lindos ojos. Mis ojos, cuánto pesan mis párpados, quiero dormir, me gustaría mucho poder dormir por siempre, sí, por siempre, para siempre, por siempre...
Ese sujeto extraño me golpeó con la puerta de su locker. ¿Qué estoy haciendo aquí?
Esto ya no me gusta, debo ver al doctor. Ese psiquiatra incompetente... tenía lindos ojos. Mis ojos, cuánto pesan mis párpados, quiero dormir, me gustaría mucho poder dormir por siempre, sí, por siempre, para siempre, por siempre...
...dormir.
" Hermanos, nos hemos reunido..."
22 de Marzo, 2011
