¡Qué textura de voz, la de Nina! Y esa canción que siempre (por los siglos de siglos de los siglos, amén) me traerá los recuerdos de ese vez (la víspera del día que nos dijimos todo) y a mi Darío. Precisamente ayer me acordaba de él: pues porque un trío (de jazz) se paró entre la prisa y la constante pausa tras la contemplación de una esperanza suelta. Y las notas del sax se adherían con dulzura a los acordes (de una guitarra acústica) y al acento marcado por los bongoes. Inundaron de labios... la mirada turbada de todos los viajantes. Sí, esto pasó en el metro ayer, 22 de febrero del 2012 ¡En el metro! en medio de un vagón atiborrado de gente, entre las estaciones División del Norte y Copilo. Ya saben. Y para los que no saben, esto es la linea 3 del sistema de Transporte Colectivo Metro en la ciudad de México. Donde de todo pasa, y todos los encuentros son posibles.
Sucede que, justo cuando esos maravillosos compases absorbían mi alma y la vertían en medio del recuerdo de Darío —y su sax—, un tren suburbano se estrellaba contra la plataforma en alguna estación de Buenos Aires...
La víspera del día
que nos dijimos todo...
la hora que nadie supo...
que podía ser la última...