Una mujer
un mal día despierta sabiéndose cansada de esperar
el retorno de su alma
y se dice
a sí misma:
"¡Qué puta madre! Yo no voy a esperar"
Se prepara el desayuno caliente
y se sale a la calle para ver
en algún sitio a alguien.
Se siente sola.
En eso ocurre
que el alma sospechosa de la mujer en cuestión,
entrando de puntitas por la puerta trasera,
llega y dice su nombre.
Pero ya es tarde. Ella ya no está aquí.
