El rumor que frecuentan estas horas no cambia.
Siempre es la misma melodía sin forma.
Los paseos y Rosario que atraviesan la sala,
o la misma cuchara
que toca la cerámica con amargura insípida.
El té que canta,
la almohada que deduce los insomnios,
las mañanas que alcanzan el crepúsculo,
o la voz de Rosario
que atraviesa mi cuerpo como flecha sin blanco.
Sangran sonidos todos mis sentidos
Sinsabor es sabor, respirar humo,
té de bariboleos sin armonía.
Y la noche reviene
transportando sus ruidos
de monedas.
Agosto de 2010