viernes, 31 de diciembre de 2010

Aline



Todo lo que es deviene
y al devenir deja de ser lo que antes era
Platón



Llegó el momento en el que no necesitó de estar dormida. Antes, noches continuas, ha soñado con arenas: las arenas de todos los colores, las arenas de todos los lugares y rincones. Las arenas corrían formando líneas. Y las líneas corrían rodeando formas. Y las formas caían en uno solo: un solo grano. Sus oídos oyeron: “ahí va otro”, y sus labios dormidos sostuvieron: “ahí va otro”. Las paredes oían, las cortinas oían, los orificios oyen, pero nadie tampoco los comprende. Los oídos humanos, son a veces tan sordos como los de los muebles. De los muebles las ropas y las piedras. Y las piedras desnudas y los muertos. Pero la muerte no. La muerte nunca pierde los sonidos. La muerte es siempre la atención perpetua.

Se sentaba en el frío ya despierta. No miraba manillas ni números ni cruces; no llevaba pulseras ni cadenas ni anillos. Su corazón latía, su cabeza giraba ¡Ahí va otro! Se preguntó mil veces: ¿otra vena, otra linfa, otra célula, otro latido, otro ¿qué?

Los ácidos nucleícos querían ser cuentas ¿o viceversa? Las cadenas de cuentas eran bases. Adeninas bailaban y decían: “ahí va otro”. Citocinas cantaban y escuchaban: “usted tiene nueve, usted diez”.

—Otro nueve —se dijo—, por qué otro, siempre otro. Nunca es el mismo. ¿Qué comeremos hoy?
—Otra vez crema.
—Otra vez no, solamente otra crema.
—¿Otra vez te perdiste en tus ensueños?
—Otra vez no, otro sueño. Otro conjunto, otra vida….
—¿Qué sucede contigo? ¿Qué es lo que está pasando?
—Calla —le dijo—, ya no digas mi nombre. Otra vez no. Querer tampoco; a ti tampoco.
Yo… yo tampoco.

“No son otros minutos, no son otras ideas, no son otras palabras. No me llames "Aline".
No me llames.
No sé quién soy ahora, ahora, ahora… ¡No puedo ser la misma dos instantes continuos!”

Enloqueció, cuando llaman los vivos a los muertos. Se disolvió en la espuma inteligible, la indescriptible, intangible, impenetrable. Ella siempre la misma: la nada.




Enero 2010
(El devenir)


Feliz año